Jujuy se afirma en el mapa del vino argentino con premios nacionales

Winexplorers

Jujuy logró posicionarse con fuerza en uno de los escenarios más competitivos del vino argentino y dejó algo más que premios: consolidó una estrategia que viene creciendo hace años y que combina producción, turismo y territorio.

El reconocimiento llegó en la edición 2026 de los Premios Winexplorers al Vino Argentino 2026, realizada el 29 de abril en el Alvear Icon Hotel, donde participaron más de 120 bodegas y emprendimientos de 12 provincias. En ese contexto, Jujuy no solo dijo presente, sino que se metió entre los protagonistas con resultados concretos.

La provincia obtuvo tres distinciones clave:

  • Mejor Ruta del Vino: Quebrada de Humahuaca
  • Mejor Vino del NOA: El Bayeh Trópico Sur Sauvignon Blanc 2024
  • Mejor Nuevo Emprendimiento: Bodega Yanay

No es un dato aislado. Detrás de estos premios hay un proceso que se viene consolidando: el crecimiento de la vitivinicultura en altura y su integración con la oferta turística. La Quebrada de Humahuaca dejó de ser solo un atractivo paisajístico para convertirse también en un corredor productivo donde el vino empieza a tener un rol central.

En los últimos años, la provincia avanzó en un modelo que combina pequeñas bodegas, identidad local y experiencias para el visitante. No se trata únicamente de producir vino, sino de construir un recorrido donde entran en juego la cultura andina, la gastronomía regional y el paisaje.

En ese esquema, etiquetas como las de Bodega El Bayeh o proyectos emergentes como Bodega Yanay reflejan un cambio de escala: de iniciativas puntuales a una propuesta más integrada y visible a nivel nacional.

Los Premios Winexplorers, impulsados por un canal especializado en vino y lifestyle, evalúan innovación, calidad y proyección del sector con un jurado amplio de especialistas. Que Jujuy haya llegado con nueve nominaciones y se haya llevado tres premios habla de un posicionamiento que ya no es incipiente.

Más allá del resultado puntual, lo que queda es una señal clara: el vino empieza a consolidarse como uno de los ejes que pueden sostener el turismo en distintas épocas del año. Y en una provincia donde la estacionalidad siempre fue un desafío, eso cambia el escenario.

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