San Salvador de Jujuy suma un nuevo atractivo para quienes recorren la ciudad y, al mismo tiempo, incorpora una parte poco conocida de su historia natural al paisaje urbano.
El Parque Xibi Xibi cuenta desde ahora con esculturas que recrean a los gliptodontes que habitaron esta zona hace aproximadamente 6,3 millones de años, mucho antes de la llegada de los primeros pobladores y, por supuesto, mucho antes de la fundación de la ciudad.
La propuesta, impulsada por la Municipalidad de San Salvador de Jujuy junto con la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu), busca poner en valor el patrimonio paleontológico descubierto en las inmediaciones del río Xibi Xibi y convertir ese conocimiento científico en una experiencia accesible para vecinos, estudiantes, familias y turistas.
Las esculturas se incorporan al recorrido del parque como una referencia concreta a un pasado que no suele estar presente cuando se piensa en la capital jujeña. El visitante que camina hoy junto al Xibi Xibi puede encontrarse con la representación de animales que ocuparon este mismo territorio millones de años atrás, cuando el paisaje, el clima y la biodiversidad eran completamente diferentes.
La iniciativa también permite establecer un vínculo entre el espacio público actual y los descubrimientos realizados por investigadores de la UNJu en las barrancas del río. Los fósiles recuperados permanecen bajo estudio y conservación, pero ahora su historia puede ser conocida también fuera de los ámbitos científicos.
La presentación de las esculturas estuvo encabezada por el intendente de San Salvador de Jujuy, Raúl “Chuli” Jorge, quien destacó la importancia de recuperar la historia del territorio a partir de los hallazgos paleontológicos realizados en las inmediaciones del río.
La propuesta parte de una idea sencilla pero significativa para el turismo: el paisaje que hoy recorre un visitante tiene una historia que comenzó millones de años antes de la existencia de la ciudad.
El Parque Xibi Xibi es actualmente uno de los espacios urbanos utilizados para caminar, hacer actividad física, descansar y disfrutar del entorno del río. Con la incorporación de las esculturas, ese recorrido suma una nueva dimensión educativa y cultural.
Ya no se trata solamente de observar el paisaje actual. También es posible imaginar cómo era este sector de Jujuy en un tiempo remoto y qué animales circulaban por las tierras que hoy forman parte de San Salvador de Jujuy.
Jorge remarcó precisamente esta dimensión de la iniciativa al señalar que la propuesta busca recuperar la “impronta” y la historia del lugar. Los hallazgos científicos, además, fueron realizados a unos 500 metros del sitio elegido para instalar las esculturas, una cercanía que le da un significado especial a la recreación.
El dato permite establecer una conexión directa entre el lugar donde se encontraron los restos y el espacio donde hoy se representan aquellos animales.
Los gliptodontes fueron grandes mamíferos emparentados con los armadillos actuales. Se caracterizaban principalmente por sus estructuras defensivas, entre ellas una coraza ósea que cubría buena parte de su cuerpo.
A lo largo de su evolución existieron numerosas especies y tamaños. Algunos gliptodontes fueron de dimensiones considerables y habitaron distintas regiones de Sudamérica durante millones de años.
El ejemplar identificado en las inmediaciones del Xibi Xibi tiene una importancia particular debido a su antigüedad.
De acuerdo con los investigadores de la Universidad Nacional de Jujuy, uno de los ejemplares encontrados corresponde a Cranithlastus xibiensis, una especie cuyo nombre está relacionado directamente con el río donde fueron hallados sus restos.
Su antigüedad se estima en 6,3 millones de años, por lo que se encuentra entre los representantes más antiguos conocidos de este grupo de mamíferos.
Ese dato convierte al Xibi Xibi en mucho más que un río que atraviesa actualmente la capital jujeña. Sus barrancas conservan evidencias de una época extremadamente distante, cuando la región estaba habitada por una fauna que ya desapareció.
La historia de las esculturas comenzó varios años antes de que fueran instaladas en el parque.
En 2017, investigadores de la Universidad Nacional de Jujuy realizaban tareas de prospección paleontológica en diferentes sectores de los Valles y sus alrededores. Entre las áreas estudiadas se encontraban las inmediaciones de San Salvador de Jujuy y el río Xibi Xibi.
Durante una de esas recorridas, el equipo detectó restos de dos gliptodontes que sobresalían de una de las barrancas.
Los fósiles se encontraban en una situación de riesgo, por lo que fue necesario realizar las gestiones correspondientes para poder recuperarlos. Luego de obtener la autorización de Patrimonio de la Provincia, los investigadores regresaron al lugar y llevaron adelante el rescate de los materiales.
Posteriormente, los restos fueron trasladados al Instituto de Geología de la UNJu.
Allí comenzó un proceso que no tiene la espectacularidad de un hallazgo cinematográfico, pero que resulta fundamental para la investigación paleontológica: limpieza, preparación, conservación, identificación y estudio de los materiales.
Cada fragmento recuperado puede aportar información sobre la anatomía del animal, su antigüedad y las características del ambiente en el que vivió.
Uno de los aspectos más interesantes de esta propuesta turística y educativa es la posibilidad de comprender el río desde otra perspectiva.
El Xibi Xibi forma parte de la identidad cotidiana de San Salvador de Jujuy. Sus márgenes, el parque y los espacios verdes que lo rodean son actualmente lugares de encuentro para la comunidad.
Pero antes de que existieran calles, edificios, puentes y barrios, este territorio ya estaba ocupado por distintas formas de vida.
La presencia de fósiles demuestra que la zona atravesó profundas transformaciones a lo largo del tiempo. Los animales encontrados pertenecen a un período situado aproximadamente 6,3 millones de años atrás, una escala temporal difícil de imaginar desde la vida cotidiana.
La recreación mediante esculturas ayuda justamente a hacer visible ese pasado.
Para un visitante que llega a la capital jujeña, encontrarse con los gliptodontes durante un paseo por el Parque Xibi Xibi puede convertirse en una oportunidad para conocer un aspecto diferente de la ciudad: no solamente su historia cultural y arquitectónica, sino también la historia geológica y biológica del territorio.
La articulación entre el municipio y la Universidad Nacional de Jujuy resulta central en esta iniciativa.
Mientras los restos originales forman parte del patrimonio científico que se conserva y estudia en los espacios especializados de la universidad, las esculturas permiten trasladar parte de ese conocimiento al espacio público.
El rector de la UNJu, Mario Bonillo, destacó precisamente la importancia de esta colaboración y señaló que el material recuperado se encuentra en el museo de la institución, donde continúa el trabajo científico.
La propuesta genera así dos formas diferentes de acercamiento al patrimonio.
Por un lado, están los fósiles originales, que requieren condiciones específicas de conservación y son objeto de investigación científica.
Por otro, las esculturas instaladas en el parque funcionan como una herramienta de divulgación que permite que ese conocimiento llegue a un público mucho más amplio.
Para las familias, puede convertirse en una parada diferente durante un paseo. Para los estudiantes, en un recurso para comprender la historia natural de la provincia. Y para los turistas, en una referencia que permite incorporar una nueva perspectiva sobre San Salvador de Jujuy.
La incorporación de los gliptodontes también amplía las posibilidades del Parque Xibi Xibi como espacio de interés para quienes visitan la ciudad.
San Salvador de Jujuy suele ser punto de partida para recorrer destinos como la Quebrada de Humahuaca, pero la propia capital cuenta con atractivos vinculados con la historia, la cultura, la arquitectura, la gastronomía y ahora también con el patrimonio paleontológico.
En ese contexto, las esculturas pueden integrarse fácilmente a un recorrido urbano.
Un paseo por el Parque Xibi Xibi puede combinar el contacto con el paisaje del río, los espacios verdes y la actividad cotidiana de la ciudad con una aproximación a la historia natural del territorio.
La propuesta resulta especialmente interesante porque no requiere una visita exclusivamente orientada a la paleontología. El visitante puede encontrarse con las esculturas durante un recorrido habitual por el parque y, a partir de allí, conocer la historia detrás de ellas.
Ese tipo de intervenciones permite sumar contenido cultural a espacios públicos que ya forman parte de los circuitos urbanos.
Quienes quieran profundizar en el tema pueden complementar el recorrido por el Parque Xibi Xibi con una visita al Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Jujuy.
El espacio conserva parte de los materiales recuperados y participa en las tareas vinculadas con su conservación y estudio.
El museo funciona en avenida Bolivia 1661, cerca de Ciudad Cultural, y ofrece acceso gratuito. Actualmente puede visitarse de lunes a viernes, de 9 a 13.
Para quienes llegan a San Salvador de Jujuy con interés por la naturaleza, la geología o la historia de la región, la visita puede convertirse en una manera de ampliar lo visto en el parque.
La experiencia permite entender que las esculturas no son simplemente elementos decorativos. Detrás de ellas existe un proceso de investigación iniciado con un hallazgo concreto y continuado durante años por especialistas.
El hallazgo de los gliptodontes del Xibi Xibi trascendió además el ámbito local. La investigación fue presentada como caso de estudio en un congreso realizado en México, mostrando la relevancia que adquirió el trabajo desarrollado por los especialistas jujeños.
La conservación de estos materiales resulta importante no solamente por su valor científico. Los fósiles constituyen una parte del patrimonio de la provincia y permiten reconstruir fragmentos de una historia que no quedó registrada en documentos escritos, sino en las propias capas del territorio.
En ese sentido, las esculturas cumplen una función adicional: hacer visible un patrimonio que, por su propia naturaleza, permanece oculto.
Un fósil de millones de años necesita ser recuperado, preparado y estudiado para que pueda contar su historia. Una escultura, en cambio, puede formar parte del paisaje cotidiano y despertar la curiosidad de quien pasa frente a ella.
Esa combinación entre investigación y divulgación es uno de los principales valores de la propuesta.
Tal vez uno de los aspectos más atractivos de esta iniciativa para quienes visitan la ciudad sea la posibilidad de pensar el territorio desde una escala completamente diferente.
Mucho antes de las construcciones que hoy identifican a San Salvador de Jujuy, mucho antes de las actuales calles y espacios públicos, en esta zona existieron animales y ecosistemas que fueron cambiando con el paso de millones de años.
Los gliptodontes son una evidencia de ese pasado.
Hoy, sus representaciones en el Parque Xibi Xibi permiten establecer un puente entre dos momentos separados por millones de años: el territorio prehistórico donde vivieron aquellos animales y la ciudad contemporánea que se desarrolló alrededor del mismo río.
La iniciativa del municipio y la UNJu convierte así al Parque Xibi Xibi en un espacio donde naturaleza, ciencia, educación y turismo pueden encontrarse.
Para los jujeños, representa una nueva manera de valorar un patrimonio que forma parte de su territorio. Para quienes llegan desde otras provincias o países, suma una historia singular a la visita a la capital.
Y para las nuevas generaciones, ofrece algo todavía más importante: la posibilidad de comprender que la historia de San Salvador de Jujuy no comenzó con la ciudad, sino que el territorio tiene una memoria natural que se remonta millones de años.
Los gliptodontes del Xibi Xibi son, en definitiva, una invitación a mirar el parque de otra manera. Allí donde hoy hay senderos, árboles y espacios de recreación, alguna vez existió un ambiente completamente diferente, habitado por especies que desaparecieron hace muchísimo tiempo.
Ahora, sus esculturas vuelven a ocupar simbólicamente ese paisaje y transforman una parte del paseo cotidiano en una ventana hacia el pasado más remoto de San Salvador de Jujuy.
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