La Comunidad de Quirquinchos, departamento Yavi, junto con el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Desarrollo Económico y Producción, la Subsecretaría de Agricultura Familiar, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), dieron inicio a la temporada de esquila sustentable de vicuñas en silvestría, con suma expectativa, excelentes resultados, y gran trabajo en equipo.

En la oportunidad se capturaron 425 vicuñas, se esquilaron 278 ejemplares, y se obtuvo como resultado alrededor de 60 kg de fibra en óptimas condiciones, lo que da cuenta del gran trabajo desarrollado por los diferentes actores participantes de los procesos de esquila conocidos como “chakus”.

En particular, el Gobierno de Jujuy viene apostando desde hace cuatro años a eficientizar las esquilas, incorporar nuevas comunidades, mejorar los procesos, incrementar los kilogramos de fibra acopiados, e incursionar en agregado de valor. Todo, en el marco de un Plan de Trabajo promovido por la Secretaría de Biodiversidad del Ministerio de Ambiente, en articulación con la Secretaría de Desarrollo Productivo del Ministerio de Desarrollo Económico y Producción, el INTA y la Subsecretaría de Agricultura Familiar. Con protagonismo de las comunidades, principales beneficiarias de los procesos de esquila.

La expectativa para la temporada de este año, que se extiende hasta diciembre, es pasar de los 19 chakus que se realizaron en 2018 a 27, y sumar tres nuevas comunidades que los realizarán por primera vez: uno en conjunto entre las comunidades de Oratorio y Cabrería, en Santa Catalina; otro en Quera y Agua Caliente, comunidades que se encuentran cercanas a Abra Pampa; y otro en Coyahuaima, en Mina Pirquitas.

Chakus en Jujuy

El «Chaku» es una técnica ancestral que consiste en el arreo de las vicuñas hacia un corral en el que se las encierran temporalmente evitando al máximo posible la generación de estrés; luego se seleccionan aquellas vicuñas que están en condiciones de ser esquiladas, y al terminar el proceso, que dura alrededor de 4 a 5 horas, los ejemplares capturados son liberados.

Se trata de una práctica que reúne valores culturales, sociales, económico-productivos, y ambientales. Los equipos técnicos del Ministerio de Ambiente, junto a los del Ministerio de Desarrollo Económico y Producción, la Subsecretaría de Agricultura Familiar, el INTA y las comunidades realizan un trabajo territorial para la consolidación del sistema vicuñero, afianzando y mejorando los procesos de esquila de vicuñas en función de las experiencias pasadas e incorporando nuevos territorios, para acopiar una cantidad considerable de fibra de vicuña que servirá de insumo para el desarrollo económico y productivo de las comunidades puneñas.

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