Continúan los arduos trabajos en la Iglesia de Uquía

Está en plena ejecución el torteado de la cubierta, vital para la restauración de la Iglesia de Uquía.
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Iglesia de Uquía

Tras doce horas de obra continua, los trabajadores concluyeron la primera capa de barro y paja sobre la cubierta, la sacristía y la nave del edificio patrimonial; prosiguen luego las tareas de la segunda capa, de desgaste.

Desde hace un año, el Ministerio de Infraestructura, Servicios Públicos, Tierra y Vivienda (MISPTyV), a través de la Secretaría de Infraestructura y su Dirección General de Arquitectura, lleva adelante la restauración para la puesta en valor del edificio histórico, trabajo que cuenta con la participación de la Dirección Provincial de Turismo y Patrimonio y sugerencias del CONICET.

La obra de restauración, en su conjunto, implicó el desarrollo de múltiples instancias hasta llegar al actual momento de torteado de la iglesia, que inició por la cubierta y continuará con lo que resta de la nave: relevamientos y estudios estructurales; diagnósticos; recuperación y tareas de conservación de piezas de madera originales; desmontaje y recambio de cubiertas y vigas de cardón, reparación de grietas importantes que ponían en riesgo la estabilidad del edificio, revoques internos y el drizado para un refuerzo estructural.

“La obra avanzó todo lo que la pandemia permitió y hoy estamos orgullosos de lo alcanzado: se repararon las grietas y paredes con adobes preparados con material de la zona, se colocaron llaves de madera al interior de las paredes, se logró el recambió de las vigas de cardón en una renovada cubierta, y luego iniciamos el drizado, una técnica peruana antigua de nudos con sogas que le darán refuerzo estructural”, explicó el ministro Carlos Stanic, a cargo del MISPTyV, e informó que días atrás el el arquitecto inspector del Ministerio Rodrigo Vidal, junto a trabajadores de la empresa que ejecuta la obra, arrancaron a las 5 de la mañana con el torteado de la cubierta”.

El torteado se desplegó sobre todo el techo de la iglesia, abarcando la sacristía y la nave principal, en dos etapas: la primera, ya concluida, comprende un espesor de barro y paja de aproximadamente 8 cm extendidos en todo ese sector; mientras que en los días próximos iniciará la segunda, denominada capa de desgaste, que es la que impermeabilizara la torta y la protegerá de las lluvias.

La ejecución del torteado grueso se llevó adelante en dos grupos y se desarrolló en aproximadamente doce horas continuas de trabajo manual. El adobe se subió balde por balde a la cubierta y se distribuyó tanto en ese sector, como en la nave de la iglesia y la sacristía.

El arquitecto inspector Vidal, por su parte, expresó que “era un momento muy esperado por todo el equipo ya que significa recueprar la cubierta de este edifico valioso, histórico”; “es uno de los momentos más delicados de toda la obra, así que estábamos con muchas ganas, y fue un trabajo que realizamos con mucho cuidado, como cada paso en esta gran obra, y con mucho compromiso y dedicación”. “Estamos muy contentos todo el equipo, y sentimos gran orgullo por lo que significa y significará para la historia del edificio esta restauración”, valoró.

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